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Magia de Cuerdas y Nudos
Al hablar de la Magia de las cuerdas distinguimos, en primer lugar el cíngulo y el uso ritual de la cuerda y, en segundo, las cuerdas que podemos emplear como catalizador mágico en diversos trabajos ( atracción, contención, etc.).
El cíngulo es el cordón que rodea la cintura del mago, en algunas logias su color indica el grado del practicante. Veremos que, en algunas variantes, la cuerda es sustituida por cintas o bandanas. Para algunos autores el cíngulo es tan intransferible como el athame, mientras que para otros las cuerdas no se consideran una herramienta personal, sugiriendo que debería haber un conjunto de cuerdas de varios colores para todo el grupo. En determinados grupos se usa para medir los pasos del círculo ritual, en la misma línea se dice que la medida de la cuerda ritual debe ser la del diámetro del círculo. La cuerda ritual, se ha empleado tradicionalmente como en danzas entretejidas ( por ejemplo las danzas entorno al poste de Mayo, en la festividad de Beltane).
Como elemento simbólico de sumisión, o bien como referencia a ataduras de las que el aspirante de libera, en algunas iniciaciones, y también en un plano netamente físico encontramos el uso de la cuerda ritual, por ejemplo en algunos ejercicios de privación sensorial y alcance de trance mediante el control del flujo sanguíneo. Adjunto un fragmento al respecto del Libro de Sombras de un grupo Gardneriano[1];
“(...) Para la iniciación se atan las manos detrás de la espalda, a la altura de los riñones, después se ata la cuerda alrededor del cuello formando una traílla que pende delante de la garganta. ( Así los brazos forman un triángulo sobre la espalda). Cuando el iniciado se arrodilla ante el altar la traílla se ata a una anilla fijada en el altar. Un pequeño cordón se ata a modo de jarretera en la pierna izquierda del iniciado, sobre la rodilla, con el cabo vuelto. Otro cordón se ata alrededor de la pantorrilla derecha, con el cabo vuelto para no perjudicar el desplazamiento. Estos cordones se usan para atar firmemente al iniciado cuando se arrodilla ante el altar y deben ser lo suficientemente largos para servir a este uso. Las rodillas también deben ser atadas. Esto debe realizarse con precaución. Si el aspirante se queja a causa del dolor deben aflojarse un poco las ataduras.
Cuando quieras retener el flujo sanguíneo para inducir un estado de trance será algo incómodo, una gran incomodidad retiene el trance. Es necesario tomarse el tiempo preciso para ajustar el nudo hasta alcanzar la tensión ideal y tan solo el aspirante puede ayudarte a conseguirlo. ( Por supuesto esto no se aplica en la iniciación, ya que entonces el trance no es deseado, pero a los fines del ritual es bueno que el iniciado sea atado bien firmemente para que se sienta absolutamente impotente aunque no incómodo).”
Por supuesto no todas las iniciaciones son así, ni para entrar entrar en trance hace falta ya cortarnos el fujo sanguíneo, pero se trata de elementos tradicionales que fueron usados durante mucho tiempo y que en su contexto no tienen nada de reprochable.
A parte de estos usos rituales, la magia de las cuerdas – asociada frecuentemente con la de los nudos – presenta muchas variantes con un punto en común : la sencillez. Las cuerdas se usan principalmente para atar o contener, así como para trasladar cosas; por regla general esos son también sus usos comunes en la magia.
Por un lado podemos atraer y contener ciertas “energías concretas” ( hora planetaria, fase lunar, etc. ) en la cuerda para emplearlas cuando sea necesario en un momento diferente. Del mismo modo podemos contener o atar algo que nos esté haciendo daño, ya sea una persona – confío en vuestro sentido ético, esto es una autodefensa - o situación, ya sea un impulso propio. Por otro lado, en ocasiones se usa la cuerda para sellar un pacto, alianza o cualquier otro vínculo (por ejemplo, cuando en un ritual de unión se pasa una cinta que “ata” a la pareja ). Por último, podemos atraer cosas que necesitemos o deseemos mediante la cuerda.
Las cuerdas que empleemos en el ámbito mágico preferentemente deberán ser de fibras naturales y estar confeccionadas y consagradas por el mismo practicante. La magia de las cuerdas puede ser empleada tanto en el ámbito físico como en la visualización, en combinación con otros elementos simbólicos – por ejemplo, necesitaremos algo que represente a la situación para poder atarlo o atraerlo con la cuerda - y/o inseridas en un procedimiento ritual de nuestra elección – por ejemplo, como veremos más adelante, Marion Weinstein la combina con las “palabras de poder” y la “vela de la Diosa” - .
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